El Gato y el ratón viejo

Publicado por Yamil Cuéllar en





Un gato experto cazador, era el terror del mundo ratonil en una legua a la redonda, pues se había empeñado en despoblar de ratones el universo. Cepos y ratoneras eran un juego junto a este gato. Viendo ya que los ratones, encerrados en sus agujeros, no se atrevían a salir, sin encontrar ninguno por mucho que buscaba, el bribón se hace el muerto, colgando cabeza debajo de un madero, pero sujeto a éste por las patas.
El pueblo ratonil cree que se trata de un castigo, que ha robado un quesos o tal vez un asado, arañado a alguien o causado algún daño y que por eso ha sido al fin colgado. Todos esperan reírse en su entierro, asoman el hocico, luego la cabeza, por fin las cuatro patas y corren en busca de comida. Pero no contaban con la astucia, el muerto resucita y atrapa a los más cercanos, diciendo al tiempo que los engulle:
- Es una vieja estratagema; vuestras hondas cavernas no os salvarán, os lo aseguro, pues sé más de un engaño.

Y decía verdad el muy ladino. Por vez segunda los engaña: blanquea con harina su pelaje y disfrazado de tal suerte, se acurruca en un armario abierto. La menuda gentecilla corre a buscar la muerte. Sólo un viejo ratón, rabicorto en pretérita pelea, desconfía y se abstiene de acudir al cebo, gritando desde lejos al Atila:
- No me vas a engañar, amigo, aunque parezcas harina! No me acercaría.




La experiencia y la prudencia indican que la desconfianza es la madre de la seguridad.

Esta entrada ha sido publicada el 13 julio, 2009 a las 22:00 bajo la etiqueta . Pueden seguir la respuesta a los comentarios inscribiéndose a comments feed .

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