La Última Página: Tu visita

Publicado por Yamil Cuéllar en

Una vez, cuando me preparaba para actuar en una obra de teatro, me acerqué a la cortina y miré por ese famoso agujero que hacen a la tela los artistas para espiar, minutos antes, a su público. Recuerdo que una chica me prometió ir a ver la obra, que un profesor muy exigente me advirtió lucir bien porque asistiría, recordé haber invitado a un familiar, a tres vecinos y otros amigos. Pero cuando miré por el hueco, encontré la sala completamente vacía. Afuera caía una lluvia torrencial, una brava tormenta. Fui a retirarme el maquillaje de la cara, cuando de pronto el director nos interrumpió a todos diciendo muy contento: “¡Tenemos público!” Se trataba de una sola persona, ni tan siquiera conocida entre nuestros invitados. Seguro había corrido hasta el teatro para refugiarse de la lluvia, seguro se dormiría transcurrido los primeros 10 minutos, se marcharía sin entender nuestros textos, los personajes y la trama… pero era el público. Y así, el teatro levantó todo su telón y 8 actores hicimos nuestro papel. Luego, cuando regresó la oscuridad final, un solitario aplauso, pero lleno de fuerza, retumbaba desde su butaca.
Cada persona que nos visita tiene un significado muy especial. Y sólo se trata de inspirar tu vida y la mía en algo mejor, porque cuando se miran estas fotos de la realidad, uno quiere hacer más bien a la felicidad, cuando se reciben cartas de un padre que habla bajo seudónimo, uno aprende a ser mejor padre o aspirar a serlo bien. La vida no se puede esclavizar a las cosas materiales, como le sucedió a éste de la gallina que ponía huevos de oro y quiso abrirle el vientre para encontrar el tesoro, sino que hay que buscar en leyendas, en colores, en libros, en esas cosas hermosas que han sido creadas por la vida para entender que todo tiene sentido. Y eso lo dijo alguien, que hay tiempo para el amor, para crecer, para ser viejo. Y cada cosa con su encanto. Porque la vida es como un pastel que no se puede comer de un solo tirón, porque sino repugna y harta, sino que debe de tomarse por pedacitos, saborearla.
No importa si vienes para leer las rarezas que trae el abuelo Andrés, si conociste el sentimiento que tenía Martí por México, las confesiones de Dr. Love, las maravillas de la señorita Brenda, no importa si lees mucho o poco, sólo importa que hayas llevado algo bueno contigo, antes de ir a dormir.

Esta entrada ha sido publicada el 28 febrero, 2011 a las 0:21 bajo la etiqueta . Pueden seguir la respuesta a los comentarios inscribiéndose a comments feed .

1 comentarios

Anónimo  

Amigo, contar con este espacio sólo se parece a aquellas visitas que hacemos a nuestros verdaderos amigos: sin avisar, porque sabemos que su puerta, siempre estará abierta.

01 marzo, 2011 19:09

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