La Última Página: ¿Marcados desde que nacemos?

Publicado por Yamil Cuéllar en

El artista Dietrich Wegner revela cuán marcados estamos desde que nacemos al tatuar en la piel de los bebés varios logos comerciales famosos. Una millonaria afroamericana, nacida en Harlem, el barrio más pobres de Nueva York poblado por la comunidad negra de los Estados Unidos, dedicó su dinero a promover la educación entre los jóvenes hasta que un día, la venció el pesimismo cuando en lugar de becas, los chicos le pedían a la millonaria que les comprara zapatillas de marca y buenas camisetas. Alberto vive en México y tiene 11 años, desde antes sabe diferenciar qué marca es legítima o falsa. Si entra a la escuela con unos zapatos baratos, los amigos lo señalan como un don nadie pobretón, pero si lleva los buenos, entonces es parte del grupo de amigos. Anette tiene una sobrina en Cuba y en la última llamada telefónica le suplicó por unos nike´s o buenos Adidas, sólo de marca, de lo contrario no luce en la fiesta ni sobresale por encima de los demás.
Te confieso que no sé diferenciar mucho un zapato de otro, una tela de otra, un auto de aquel, un mueble del otro. Me enseñaron a calzar lo que había porque se habían ganado con honradez. Sandalias, alpargatas, zapatos feos, ortopédicos o unos kikos plásticos que se llenaban de sudor. Cuando las zapatillas amanecieron con un agujero en la punta por la presión del dedo gordo, solucionábamos la falta con un parche decorativo. Ninguno era mejor que otro y nadie se sentía inferior, porque calzábamos, comíamos y vestíamos con aquello que nuestros padres podían dar. Sería muy injusto reprochar a un padre lo que da, cuando tan poco se sabe de las posibilidades de éste para poner el pan sobre la mesa. Prueben un día los niños en hacerse del mando de la casa y las responsabilidades de sus padres. Mándelos a la escuela para que vuelvan a estudiar y vayan a trabajar ustedes, entonces veremos qué pasa.
Porque un hombre calce zapatos con piel de cocodrilo no lo hace valiente, como tampoco los altos tacones de una señora la proveen de inteligencia. ¿Recuerdan, en la historia de El Pequeño Príncipe, a aquel astrónomo que nadie le hizo caso cuando hablaba de la existencia del planeta B612, sólo porque vestía ropas desconocidas para occidente?
Cuando alguien te juzga por tus prendas de vestir o te mira a los pies para ver qué tipo de zapatos calzas, esa persona es como un disfraz en medio del carnaval, vive en el reino de las apariencias y en las apariencias se queda. La vida no necesita de tantas marcas ni clases de marcas.

Todos en general, debemos desmarcar nuestro entorno y restar importancia a los logos comerciales, sólo beneficia a los negocios que no les interesa lo mal o bien que se sienten tus hijos, sino el dinero de tu bolsillo. Debemos de motivar a que los hijos exploren sus gustos por la calidad y el uso, no por el cliché o la vanidad. En Estados Unidos, muchos padres han adoptado esta actitud y desde entonces, viven ellos y sus hijos menos preocupados y más tranquilos, más confiados en que la diferencia entre los seres humanos se debe por la mentira y la verdad, los delincuentes y los honrados, los falsos y los auténticos.






















Esta entrada ha sido publicada el 28 marzo, 2011 a las 0:00 bajo la etiqueta . Pueden seguir la respuesta a los comentarios inscribiéndose a comments feed .

1 comentarios

Anónimo  

Esta sí que es una pandemia, el "consumismo". Es una enfermedad que lleva a la frustración, a la delincuencia, al vacío permanente... Hay algunas tendencias que llevan a lo antiguo, pero me parece que como moda, llamada "vintage"- Ojalá tuviera un significado más profundo eso de volver a las raíces.
Un BESOTE :)
Sil

28 marzo, 2011 08:54

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