Papá Guayabito: El ratón de los dientes

Publicado por Yamil Cuéllar en

En el desayuno de ayer, mi hija hizo una mueca de dolor al morder el pan. La miré y le pregunté el motivo, ella me respondió que le dolía un diente. Esta en esa edad en que los niños cambian sus dientes de "leche" por los definitivos.
Un diente flojo, para un niño, es una esperanza. Esos momentos de inseguridad al morder, se tornarán  una simpática sonrisa. 
Por la noche después de morder una manzana, el diente flojo cedió su lugar al definitivo.
A partir de ese momento, la incertidumbre sembró su cimiente en nuestra casa.
Prepararse rápidamente para ir a dormir, dar vueltas, vueltas y vueltas en la cama tratando de conciliar el sueño. Hacer una carta para el ratón de los dientes. Responder las preguntas:
¿Por donde entra?
¿Cómo se lleva el diente?
¿Para qué los quiere?
¿Tiene hijos?
¿Al ratoncito también se le caen los dientes?
Abrumado, finalmente decidí tomar un libro del estante y comenzar la lectura. Cubriendo con la voz esas preguntas tan difíciles de responder y provocar la pesadez de los parpados, para finalmente escuchar el respirar pausado del sueño tranquilo.
A la mañana siguiente nos esperaba una sorpresa desagradable. Bajo la almohada de Amira no apareció nada.
Me tuve que mandar a buscar al ratón de los dientes, estaba enfurecido. Le pedí a mi hija que siguiera durmiendo, aún era temprano y posiblemente el ratoncito estaría por llegar.
Salí a la calle y al llegar a la esquina regrese corriendo, no sabía a donde ir. Tomé el teléfono y marque el 040, número de información. Ahí no me supieron dar detalles.
Llame al número de las personas extraviadas, me tomaron por loco y colgué antes de que me identificaran.
Finalmente, escuché en la cocina un ruido. Me dirigí a ver la causa.
¡Ahí junto a la puerta el ratón estaba jalando un costal gordo y muy grande! 
Discretamente me regrese a la sala a esperar. Después de unos minutos, el ratón se dirigió a la recamara y después lo vi regresar con un bulto en las manos. 
Respiré aliviado y comprendí.
Son tantos niños en este mundo que el ratón trabaja toda la noche recogiendo esos pequeños dientecitos de todos los niños.
Es un trabajo duro y la mejor recompensa es esa mágica sonrisa que se dibuja en sus rostros infantiles.
Papá Guayabito

La foto pertenece a Morphine Ivich

Esta entrada ha sido publicada el 25 marzo, 2011 a las 0:00 bajo la etiqueta . Pueden seguir la respuesta a los comentarios inscribiéndose a comments feed .

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"... los niños son la esperanza del mundo." José Martí